LA EDUCACION QUE QUEREMOS
FEAPS es un movimiento asociativo de base familiar
que tiene como misión mejorar la calidad de vida de las personas con
discapacidad intelectual y la de sus familias. Como tal movimiento asociativo y
social pretende defender derechos, desarrollar y mantener servicios y ser
agente de cambio social.
La
misión de FEAPS es mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad
intelectual y sus familias y es por esta razón que FEAPS asume el compromiso de
proponer un cambio en el ámbito educativo.
LA CONCEPCIÓN DE SER HUMANO
“La
esencia de lo humano se asienta en la consideración de cada persona como
portadora de valor por sí misma, con poder de desarrollo y crecimiento
permanentes sea en el grado que sea, y en la consideración del ser humano como
tal ser en unión del otro. Ambos aspectos entretejidos en complejidad -la
individualidad y la pertenencia al colectivo humano- configuran la vida de cada
uno de nosotros.
La
esencia de lo humano, la humanidad plena -de todo ser humano- se gesta
básicamente en tres componentes en interacción: Poder, afecto, y valoración y
respeto.
Poder: El ser humano lo es en cuanto tiene poder de afectar el
entorno, poder de modificar su contexto vital y sociocultural. La comunicación
es una de las primeras expresiones de poder del ser humano: un bebé con apenas
un mes de vida ya muestra poder de afectar el entorno cuando, según evidencia
la investigación, moviendo sus piernecitas (que interceptan una célula
fotoeléctrica) es capaz de animar un móvil que está delante de él, y es
consciente de su pérdida de poder, dando muestras de malestar, cuando al
desactivar la célula él ya no tiene el poder de mover el móvil a distancia. La
enseñanza y fomento de la autodeterminación individual, el empowerment son
esenciales en la conformación del ser humano y por tanto la educación deberá
plantearse qué papel debe tener en el fomento de este poder.
Afecto: Ningún ser humano puede crecer sin estar en un
entorno de afecto positivo. En experimentos clásicos sobre el afecto se ha
observado claramente cómo los chimpancés bebés a quienes les separan de sus
mamás y les ponen con ‘mamás’ de alambre y de lana, cuando tienen una situación
de sensación de peligro se agarran a la ‘mamá’de lana, que les ofrece más
sensación de calidez, aun cuando el biberón que les alimenta lo tenga la
‘mamá’de alambre.
Valoración
y respeto: Como antes se señalaba estamos inmersos en una cultura que
durante siglos ha otorgado a la inteligencia el valor supremo de lo humano, de
modo que aquellas personas que tenían limitaciones en su funcionamiento eran
‘minusvaloradas’. Pero cualquier ser humano lo es por encima de sus
limitaciones o competencias, y necesita la valoración en igualdad y el respeto
como ser humano pleno de las demás personas. Todas las personas necesitamos
sentir esa relación Tú-Yo que señala Martin Buber (1998), una relación de
simetría, de reciprocidad y confianza mutua.
LA CONCEPCIÓN DE
LADISCAPACIDAD INTELECTUAL
la
discapacidad intelectual va más allá de los déficits individuales y se
comprende en base a la relación de la persona con el entorno físico, social y
cultural. Además, se reconoce que la persona no tiene solo limitaciones sino
también fortalezas.
El
énfasis está en el concepto de apoyo, los apoyos son claves para mediar entre
la persona y su entorno, y son determinantes para mejorar su funcionamiento en
el entorno. De hecho, un axioma de esta conceptualización de la discapacidad
intelectual es que toda persona, tenga las limitaciones que tenga, puede
progresar si cuenta con el apoyo adecuado. Esto impone una responsabilidad
necesaria en la comunidad educativa, pues si el alumnado con estas necesidades
(y esto es generalizable a cualquiera, ocurra lo que ocurra) no progresa no
puede esgrimirse el argumento de que eso es derivado de la discapacidad, en
ningún caso.
La
educación de alumnado con necesidades especiales de apoyo derivadas de
discapacidad intelectual no se asienta por tanto meramente en las limitaciones
de la persona sino en la persona en su conjunto, con sus puntos fuertes y sus
necesidades y en el entorno en el que esa persona se desenvuelve. Desde esta
perspectiva, la educación ha de orientarse a los contextos naturales frente a
su desarrollo solo en el interior de los muros de la escuela.
LA SOCIEDAD Y EL PAPEL DE LA
EDUCACIÓN
No
es neutra la inclusión. No es lo mismo estar incluidos, por ejemplo, en una
sociedad dominada por la tiranía, donde los valores imperantes fueran la
‘pureza de la raza’, el individualismo, la competitividad por encima de la
persona, que estar incluidos en una sociedad alimentada por la democracia real,
por la justicia social, por la excelencia moral, por la solidaridad, por la
igualdad. En este sentido la educación tampoco puede ser neutra. La educación
ha de estar al servicio de la construcción y el desarrollo de una sociedad
justa, solidaria y democrática, que alimente la cohesión social, el sentimiento
positivo, la comprensión de lo humano, el desarrollo humano en un entorno
social, físico y cultural que debe cuidar y respetar. Pero actualmente esto
dista aún de ser una realidad en el día a día de la práctica educativa.
LA CIUDADANÍA PLENA
Pero
también ciudadanía plena se expresa en la suma de participación, pertenencia y
derechos y deberes. Y estos tres ámbitos están muy relacionados con dimensiones
del modelo de calidad de vida de Schalock y Verdugo (2003): la
autodeterminación, la inclusión y los derechos.
Participación: En este ámbito sería un concepto similar a lo
que supone el ejercicio de la autodeterminación: tener algo que ver en lo que
ocurre alrededor, ser actor en la vida propia, tener poder social e individual
para transformar el mundo, ser agente. El poder de la comunicación y de la
comprensión del mundo es un poder básico y es la puerta de entrada a la
verdadera participación.
Pertenencia: Hace referencia a la inclusión. Inclusión en
las mentes de la gente, no sólo en los lugares donde está la gente. La
verdadera pertenencia -inclusión- se da cuando existen redes sociales, de mayor
o menor grado de intimidad, en las que las relaciones se establecen en grado de
igualdad, reciprocidad, confianza y respeto.
Los derechos y deberes de
ciudadanía: La ciudadanía plena no
sólo se construye con las políticas sociales, con las acciones de las
organizaciones, sino también con la enseñanza activa de ciudadanía a cada
persona, tenga las capacidades que tenga. Y los derechos y deberes son un
ámbito en el que aún queda mucho por hacer en relación con las personas con
discapacidad intelectual, no tanto en cuanto a leyes y normativas, que sí
existen como antes se observó, sino sobre todo en el ejercicio cotidiano de los
derechos básicos, en igualdad con las personas sin discapacidad
LA CALIDAD DE VIDA
La
educación debe ser un elemento clave en el proyecto de felicidad de las
personas. Fomentar una plena humanidad junto con una ciudadanía plena ofrece a
la persona las mejores oportunidades y competencias para desarrollar un
proyecto de felicidad personal, su proyecto de vida. La educación debería tener
un papel activo en este proceso. En este sentido, la educación ha de promover
las competencias necesarias para poder perseguir las mayores cotas de calidad
de vida. Educar para una vida de calidad supone mejorar determinados aspectos
personales (por ejemplo, autodeterminación, conducta adaptativa), pero también
supone adaptar el contexto, definiendo mecanismos de acceso a la sociedad que
permitan a la persona con discapacidad intelectual una mayor participación.
FEAPS ha asumido el modelo de calidad de vida de Schalock y Verdugo (2003) y
desde ese modelo se pueden orientar muy adecuadamente las prácticas educativas
para asegurar que se alimentan competencias que tienen sentido para una vida
buena (en el sentido ético) adulta, una vida plena y feliz.
LA MISIÓN DE EDUCAR
Según
Aristóteles “la educación consiste en dirigir los sentimientos de placer y
dolor hacia el orden ético
Al
hablar de modelo educativo, hablamos de la importancia de la educación en
general y de la respuesta educativa escolar en particular. Es una reflexión
acerca de dónde se educa, para qué se educa. Se educa sin duda para la vida y
participando de la propia vida. Se educa para la comprensión del mundo y para
la vida en sociedad, para que cada persona pueda ser “dueña de su propia vida”.
Por ello es importante educar en lo social, desde la participación social. Las
acciones educativas, destinadas a desarrollar en cada persona el máximo de sus
capacidades, deben ser realizadas desde la participación social y en
interacción con personas del entorno, semejantes en edad. Acciones educativas
que deben estar enmarcadas dentro de una ética adecuada y de unas creencias y
actitudes hacia la persona con discapacidad, respeto, trato digno, valor de la
persona. Acciones educativas que permitan adquirir destrezas adecuadas para la
vida, acciones educativas que enseñen a toda la sociedad la importancia y valor
de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. Acciones
educativas respetuosas con las personas. Rita Jordan (2008), experta en
trastornos del espectro autista y educación, expresa así su idea de la
educación: “La educación es más que meramente otro ‘tratamiento’. Es el modo en
que a los ciudadanos se les enseñan los valores, la comprensión, el
conocimiento y las habilidades que les capacitarán para su plena participación
en su comunidad; es la puerta para la plena inclusión social” La educación
deberá servir para desplegar lo humano, fomentar las capacidades necesarias
para ser agentes en la construcción del proyecto de vida que genere las máximas
cotas de felicidad